MINI RELATO…

 

 Se dio una ducha y se puso una de las viejas camisetas de él y sus calcetines más calentitos.

Cogió las dos tazas de leche caliente y se acurrucó a su lado en el sofá.

Era su rutina diaria desde que vivían juntos. Habían soñado con hacer eso tantas veces durante el tiempo que pasaron separados, que una vez que pudieron hacerlo se había convertido en un ritual.

-Voy a regalarte un pijama como dios manda para tu cumpleaños, le dijo.

-No, adoro ponerme tus viejas camisetas. Conservan tu olor, tu esencia.

Sólo se había traído un baúl antiguo de su otra vida, y desde el primer día, cada vez que él desterraba una de sus viejas camisetas, ella las guardaba en aquel cofre como si fueran tesoros. Tenía docenas de ellas.

Terminaron sus tazas de leche mientras se contaban los avatares de la jornada.

Después, como casi cada noche, se miraron fijamente, y el metió las manos por debajo de la raída camiseta, atrayéndola hacia sí.

La acariciaba despacio, como la primera vez, sintiendo la suave piel, deslizando los dedos mientras la besaba en la boca.

Los dos sabían como terminaría aquello, pero nunca era de la misma manera.

A lo largo del tiempo habían sido capaces de mantener la llama de la pasión encendida, y habían buscado nuevas maneras de disfrutar.

Le quitó la camiseta, las braguitas, y por último los calcetines.

Besó sus pies mientras se arrodillaba en la alfombra y empezó a adorarla con su boca como sólo él sabía hacer…

LA CAMA EROTICA

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